La historia le dio la razón a Cuba


Arthur Gónzalez

rc en la celacAl constatar el pasado 28 de enero del 2013, la entrega de la presidencia pro témpore a Cuba por el presidente chileno, en la sesión final de la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), presenciamos un acto de justicia y de reparación de las patrañas organizadas y ejecutadas por el gobierno norteamericano y la CIA, en la reunión de la Organización de Estados Americano (OEA) celebrada el 22 de enero de 1961, donde se expulsó a la República de Cuba de dicha organización regional, precio pagado por el solo hecho de no aceptar más los dictados de Washington.

De acuerdo a los documentos oficiales del gobierno norteamericano ya desclasificados, “el Departamento de Estado concentró sus esfuerzos en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA para aprobar la resolución de condena a Cuba, a fin de aislarla del resto del hemisferio”. Incluso se plantea en dicho documento norteamericano que:”La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América latina, generadas por la CIA y las campañas sicológicas por la USIA” (Agencia de Información de los EE.UU. ya desaparecida)

52 años después presidentes y cancilleres latinoamericanos, sin la presencia de los norteamericanos y canadienses, aplaudieron de forma unánime al presidente cubano Raúl Castro Ruz. En ese momento rememoramos las batallas que tuvo que librar Cuba durante medio siglo, frente a la política hostil de las diferentes administraciones yanquis empeñadas en destruir el proceso revolucionario cubano, liderado por Fidel Castro desde 1959.

Entre los recuerdos afloraron la ruptura de relaciones de todos los países de la región, excepto México y Canadá, la instauración de la Guerra Económica para matar de hambre y enfermedades al pueblo, la invasión mercenaria por bahía de Cochinos,  creación de grupos contrarrevolucionarios, el robo de médicos y otros profesionales, la falsa ley de la pérdida de la Patria Potestad como eje de la Operación Peter Pan, miles de acciones terroristas en las que quemaron campos enteros de caña, fábricas e industrias fundamentales, incendios en los principales centros comerciales, hundimiento de buques mercantes y pequeros, ataques a pueblos pesqueros, bombas en consulados y embajadas cubanas en el exterior, asesinato de diplomáticos, introducción de enfermedades y plagas contra personas, animales y la flora, y por supuesto los 600 planes de asesinato al presidente Fidel Castro.

Sin embargo ninguna de estas acciones amedrentó a los cubanos, ni los hizo abandonar su camino a pesar de las fuertes presiones y mantuvieron el rumbo escogido por su pueblo. Hoy Cuba puede mostrar lo hecho e incluso el perfeccionamiento de su sistema económico, algo que desconcierta a los norteamericanos y mafiosos anticubanos radicados en el sur de la Florida.

Por eso como dijera el apóstol cubano José Martí Pérez, “la libertad cuesta muy cara y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.”

Cuba no se resignó a vivir sin libertad, pagó su alto precio y la historia le dio la razón.

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