La doble moral de los “preocupados”


 Arthur González.

ONUEn días recientes, como continuidad de la estrategia trazada por el nuevo abogado del señor Alan Gross, norteamericano contratado por agencias federales norteamericanas para la aplicación de acciones subversivas pagadas por el gobierno norteamericano para intentar derrocar la revolución cubana, por lo que fue juzgado y condenado en la Habana; el Grupo de trabajo sobre Detenciones  Arbitrarias de la ONU, pidió a Cuba que libere al estadounidense encarcelado desde hace tres años.

Según este Grupo de las Naciones Unidas, la condena que recibiera el norteamericano en el tribunal cubano por ejecutar acciones ilegales al servicio de un gobierno extranjero, es  “arbitraria”, como si en EE.UU. se le permitiera a un ciudadano de otro país hacer algo similar que afectara su seguridad nacional.

Esta línea de conducta del nuevo abogado del señor Gross deja muchas dudas, pues la esposa del detenido, Judith Gross, desde hace tres años está declarando a la prensa que no tiene dinero para enfrentar los múltiples problemas económicos que posee. Cabe entonces preguntarse. ¿Quién estará pagando los altos honorarios que cobra el abogado? ¿Será la USAID la responsable de ese pago?  Según declaraciones de la señora Judith Gross, ha demandado a la empresa que contrató a su esposo por enviarlo a cumplir una misión riesgosa e ilegal a Cuba, sin advertirle de las consecuencias que podría enfrentar.

Todo huele muy mal, y es como si una mano secreta estuviera detrás de toda esta maquinación después de tres años de inactividad y silencio absoluto por el caso del susodicho norteamericano.

En contraposición con las declaraciones del Grupo de trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, exigiéndole a Cuba la liberación de Gross, hacen un silencio sepulcral sobre las verdaderas detenciones ilegales que ha ejecutado los Estados Unidos, con los 166 detenidos supuestos miembros de Al Qaeda que están recluidos en la Base Naval Yanqui en el territorio de Guantánamo, sin recibir aun después de más de una década, un juicio justo, ni tener abogados defensores, tal y como prometió el presidente Barack Obama al ascender a la presidencia de su país hace cuatro años en el 2009.

Pero al Grupo de trabajo sobre Detenciones  Arbitrarias de la ONU parece no preocuparle que existan aun esos 166 seres humanos encerrados sin causa legal, sin letrados que los defiendan ni un juicio que decida sobre su futuro. Tampoco se interesan por los maltratos físicos y síquicos que reciben ni de los casos de suicidios ocurridos por los que no pudieron soportar el encierro injusto e inmoral, ni las torturas ejecutadas por las autoridades del país “campeón de los derechos humanos” en este mundo.

Entonces, ¿a quién le preocupan las verdaderas detenciones arbitrarias en este mundo en las Naciones Unidas?  Saquen Ustedes sus propias conclusiones.

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