¡Piedras pa´casa e´Dominguez!


Con semejante expresión cubanísima y reyoya, cuando éramos muchachos (no hace tanto, puedo asegurarles), acuñábamos una frase dicha por alguien a quien, en buena lid, no le quedaba bien. Vaya, era como decir un buen “¡ñoooo!, se la comió”, o algo así.

Según leí en los cables, EFE publicó ayer 12 de septiembre las sentidas palabras del presidente Obama para condenar la muerte de su embajador en Bengasi, Libia, Christopher Stevens, y otros tres norteamericanos, producto a un ataque a la sede diplomática. El asunto me pareció lógico. Está claro que como presidente debe pronunciarse en esa línea. También creo que el terror no es la vía para solucionar ningún conflicto, por justa que sea la causa.

Hasta ahí, Ok. Pero lo que motiva mi expresión de muchacho es algo que dijo Obama. Parece cosa de ironía, porque mala memoria sé que no tiene Barry. Lean esto: “Pero no hay absolutamente ninguna justificación para este tipo de violencia sin sentido. Ninguna”, subrayó. “El mundo debe unirse en la condena de estos ataques”.

Tiene que ser que Obama se burla del mundo al decir cosa semejante, de lo contrario, o no le han contado la historia de crímenes de la CIA, o sencillamente no considera seres humanos a los miles de personas que han muerto y a diario mueren por las bombas made in USA, lanzadas por cañones y aviones también made in USA, en guerras organizadas made in USA y lideradas por los USA.

Pero, ¿a qué mundo le pide Obama unirse para condenar estos hechos?

Primeramente supuse que al mismo mundo que no ha logrado unirse para condenar en una sola voz la barbarie de Hiroshima y Nagasaki, ni la de Viet Nam; o los asesinatos, torturas y desapariciones que se instruían en la Escuela de las Américas (USA); ni la masacre de Sabra y Chatila, ejecutada con cuchillos y pistolas de asalto made in USA; o los miles de cadáveres de yugoslavos, bosnios y kosovares esparcidos por las montañas de los Balcanes; ni las imágenes de los cadáveres de niños, con sus ojitos semiabiertos y las caritas ensangrentadas, asesinados en Gaza, Afganistán, Siria y la misma Libia, con armamento made in USA y que con las manitas colgando parecían pedir un último apretón de consuelo.

Luego de pensarlo un poco, me di cuenta de que no es ese al mundo a que se refiere el “buen Barry Obama”. Mr. President se refiere al “mundo” conformado por el Reino Unido, Francia, Italia, España y algún que otro sumiso presidente de algún que otro país integrante de la Liga Árabe, quienes han participado en “intervenciones humanitarias” o en la “guerra contra el terrorismo”.

Me da por echarle la culpa de semejantes disparates a algún incapaz empleado de la Casa Blanca que escribió el discursito, y el pobre Barry, empecinado en acabar de leer rápido lo que edita el maldito teleprompter, ni siquiera se fijó en el parrafito de más abajo, y terminó, creo que también por error, añadiendo un poquito más de arrogancia a la americana. ¿Qué dijo? Lean: “Ningún acto de terror hará que EE.UU. se rinda en su compromiso con la justicia”. Calificó de “ejemplo” a Stevens, el primer embajador estadounidense que muere en su puesto desde 1979, que falleció “en la ciudad que ayudó a salvar” durante las revueltas populares contra el fallecido Muamar Al Gadafi.

Lo siento por Stevens, pero ¿que fueron revueltas populares las que lincharon a Gaddaffi? Y ¿que Stevens ayudó a salvar la ciudad de Bengasi?

¡Piedras…!

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