Olvidadizo el Nuevo Herald.


Arthur González.

En su artículo el pasado 14.07.2012 el diario El Nuevo Herald, EE.UU. informa que “Cuba permite visita de reporteros a zona de cólera”, como la gran noticia, ya que todo lo que sirva para distorsionar y empañar la imagen Cuba, es importante para la campaña mediática contra esta Isla que mantiene su sistema socialista frente al viento y las mareas impulsadas desde el Norte.

Durante el desarrollo de la noticia El Nuevo Herald introduce la duda sobre la veracidad de lo que reportan las autoridades del Ministerio de Salud, con matices de las declaraciones de uno de los contrarrevolucionarios convertidos en “periodistas independientes” por la gracia de los diplomáticos norteamericanos de la Sección de Intereses de EE.UU. SINA, que los entrenan en cómo hay que buscar la información, procesarla y trasladarla a la propia SINA y a emisoras radicadas en el territorio norteamericano, para conformar las líneas y matrices de opinión.

Después de exponer las declaraciones de los médicos del Hospital de Manzanillo, de cómo comenzó el brote, las medidas higiénicas tomadas actualmente para evitar su propagación y tocar someramente la epidemia que azotó al pueblo haitiano y la participación de los médicos cubanos, el artículo termina introduciendo el veneno de la duda en el lector, de que Cuba pudiera estar manipulando la verdad, haciendo alusión al supuesto bloqueó de las noticias del primer brote de la fiebre del Dengue en 1976 durante varios meses.

Sobre el Dengue afirman que …“los científicos consideran que fue introducido en la Isla por los soldados cubanos que regresaban de África, pero Fidel Castro culpó a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, agregan que funcionarios gubernamentales ocultaron también durante meses el brote de neuropatía, que afectó a más de 30,000 personas entre 1992 y 1993, asegurando que esa enfermedad fue causada por la desnutrición desatada por el fin de los subsidios de Moscú a la isla, pero La Habana alegó que era causado principalmente por fumar y beber en exceso”.

¿Pero qué ocultó el Nuevo Herald?, nada menos que la verdad sobre la introducción en Cuba de varias enfermedades y plagas que han afectado tanto a seres humanos como a animales y plantas.

Respecto al Dengue, hay que decir toda la verdad. Esa enfermedad trasmitida por el mosquito Aedes Aegyiptis  no existía en Cuba ni hay reportes de su presencia en 400 años; fue introducido por agentes de la CIA y grupos terroristas radicados en Miami, lo que fue confesado años más tarde por Eduardo Arocena, cubano miembro de organizaciones terroristas contra Cuba.

El Dengue en su variante hemorrágica apareció en la Isla en 1981, causando la muerte de 158 personas, entre ellos 101 niños, además de afectar a 344,203 personas. El costo para el sistema de Salud cubano fue muy alto, solo en hospitalización ascendió a $ 38 millones 796 mil 316 dólares, lo que asumió el Estado cubano al ser gratuita la asistencia médica.

La neuropatía apareció en los años 90 de forma muy misteriosa y afectó no solo en su variante óptica sino en la neuromuscular, afectando los miembros inferiores de las personas. Casualmente en 1962 al aprobar el presidente John F. Kennedy el Plan de acciones Encubiertas contra Cuba, con el nombre código de Mangosta, se le incorporó la tarea número 33 que consistía en introducir un agente patógeno para afectar los miembros superiores de los macheteros cubanos, los que cortaban la caña de azúcar a golpes de machetes, con el  fin de que no tuvieran fuerza para levantar los brazos y hacer fracasar la zafra azucarera.

El cólera porcino o fiebre porcina africana, no existía en Cuba y fue introducido por la CIA en los años 70 para impedir la alimentación de la población nacional, por lo que el gobierno revolucionario tuvo que tomar la medida de sacrificar a casi toda la masa porcina e incinerarla para cortar el mal de raíz. Fueron cientos de miles los cerdos sacrificados.

Qué decir de las plagas. Cuba por ser una Isla está exenta de la transmisión de enfermedades y plagas por vía terrestre o marítima, hay que viajar aquí e introducir directamente en el terreno la enfermedad, no hay otra alternativa.

El moho azul del tabaco, la roya de la caña de azúcar, la tristeza del cítrico, la broca del café, la enfermedad del conejo, la salmonella en aves y personas y muchos otras más, han afectado precisamente a nuestros principales renglones exportables, algo que no es casual, sino estudiado y ejecutado para dañar la economía. Estas enfermedades nunca existieron en Cuba, sus vectores no pueden volar ni siquiera tres metros, fueron introducidas por sus agentes secretos.

Esto el Nuevo Herald debe tener el valor de decirlo, al igual que los sabotajes contra todas las industrias, centros comerciales, cines, fábricas, campos de cañas, lo cual sínicamente está registrado en el volumen XI, páginas de la 828 a la 834, de las Relaciones Exteriores de EE.UU. años 1961-1963 del Departamento de Estado. Es una vergüenza para ese país recoger tales crímenes en un volumen oficial, donde se plasman los sabotajes, ahora denominadas acciones terroristas, contra otro país, por el solo hecho de querer ser independientes.

Por eso no se puede tener mala memoria y olvidar todos los males causados a este heroico pueblo, algo que en Miami no se dice. Pero esta es la verdad no contada allá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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