Cocinados en su propia salsa.


Arthur González.

Como un guisado sin condimentos ni creatividad culinaria, la subsecretaria de Estado para Latinoamérica, Roberta Jacobson, repitió nuevamente el libreto que le dieron a leer, para hacer declaraciones en respuesta a las formuladas en días pasados por la directora de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal, en las que afirmó que Cuba estaba en disposición de establecer un diálogo franco y respetuoso con el gobierno norteamericano para encontrar una fórmula en relación al detenido Alan Phillip Gross, funcionario de una compañía estadounidense contratado para actuar contra la estabilidad interna de Cuba.

Con la acostumbrada posición inamovible del Departamento de Estado, la Sra. Jacobson reiteró que Cuba debe liberar a Gross sin condiciones, pues Estados Unidos no ve cambios políticos en la Isla que puedan mejorar la relación bilateral.

Por supuesto, los cambios que desea el gobierno yanqui es que no exista en Cuba un gobierno que se enfrente a los dictados de Washington, y se deje someter totalmente, como hicieron los presidentes cubanos desde 1902 hasta 1958, a pesar de que asesinaron, torturaron y robaron hasta más no poder, pero todos sin excepción le permitieron a los yanquis apoderarse de las mejores tierras, industrias, servicios y en especial los negocios de los casinos, la prostitución y las drogas, algo que se les acabó con el triunfo de la Revolución el 01.01.1959 y no pueden ni olvidar ni perdonar, pero lamentablemente para ellos, esos cambios no los verán más.

En cuanto al Sr. Alan P. Gross, fueron los yanquis quienes financiaron sus acciones contra Cuba, aquí nadie lo invitó ni le solicitó ayuda para la instalación de equipos de transmisión satelital ilegales, a fin de permitir la comunicación de personas al servicio de los EE.UU. con agencias gubernamentales, algunas de ellas como tapaderas de los Servicios de Inteligencia, todo con el propósito de lograr la destrucción de la Revolución, bajo el nuevo nombre de “Transición Pacífica hacia la Democracia”.

¿Y con estas acciones tienen derecho a exigir que Cuba lo libere de responsabilidades? Gross ni es tonto ni santo, sabía a lo que venía y por ese trabajo sucio cobraba elevadas sumas de dinero. Lo demás es pura propaganda, sino reléanse las entrevistas que ha concedido y sobre todo los últimos cables de agencias de prensa sobre los detalles de sus acciones contra Cuba.

3 pensamientos en “Cocinados en su propia salsa.

  1. El viejo libreto sin el mas mínimo aporte. ¿Será que en Departamento de Estado está limitada la libertad de pensamiento o de palabra? Solo así se explica la falta de iniciativa y creatividad, pues estoy seguro son personas inteligentes…

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  2. Pingback: Tania Bruguera, #Cuba y la nación que deseamos |

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