El país de las libertades.


Arthur González.

Estados Unidos se afana de ser el país “campeón de las libertades” de todo tipo, de pensamiento, expresión, reunión, religión, orientación sexual, prostitución incluida la infantil, posesión de armas de fuego, de consumo de drogas, derechos humanos y muchas más, de las cuales le exigen al resto del mundo respeto como hacen ellos.

En ese mundo “tan maravilloso de libertad plena”, el gobernador del Estado de Florida, Rick Scott, firmó el pasado martes 1ro de mayo, en celebración del “Día del Trabajo”, una ley que prohíbe a los organismos públicos de ese Estado, cerrar contratos con compañías que negocien con Cuba.

La ley, aprobada por el poder legislativo de la Florida con un apoyo prácticamente unánime, fue firmada en la llamada “Torre de la Libertad” de Miami, un lugar emblemático para la comunidad cubana, por ser donde desde 1960 se atendieron a los primeros cubanos que salieron de la isla huyendo de la justicia revolucionaria, por estar vinculados a los crímenes cometidos por el dictador Fulgencio Batista y recibieron refugio seguro en “el país de las Libertades”, como fue el caso del padre de los hermanos Díaz Balart, Ileana Ros Lehtinen, Bob Menéndez y otros más, hoy en día funcionarios gubernamentales.

Por supuesto, el apoyo obtenido es de los propios “testaferros batistianos” y/o sus descendientes, que se oponen a cualquier acercamiento o mejoramiento de las relaciones entre ambos países. Son los mismos que le exigen a Cuba cambios por ser nuevos los tiempos, le piden apertura, que olvide el pasado y las acciones terroristas organizadas y ejecutadas desde Miami, y al parecer no escucharon los pedidos del Santo Padre Benedicto XVI cuando en su despedida de la Habana dijo: “La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y puntos de vista unilaterales que tienen a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración”.

Rick Scott, tampoco prestó atención a los planteamientos de la Cámara de Comercio de Florida, la que ha calificado de inconstitucional dicha Ley, pues al final le está haciendo gracia a los que sueñan algún día con volver a la Isla para imponer nuevamente la libertad de torturar y asesinar como lo hicieron sus padres y abuelos hasta 1959 cuando llegó el Comandante y mandó a parar.

No obstante, Estados Unidos se siguen considerando los “paladines de las libertades”, bajo la máxima de “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

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