Por qué el silencio de Amnistía Internacional.


Arthur González.

Cuando en Cuba se detiene a un elemento contrarrevolucionario, etiquetado como “disidente u opositor” por sus patrocinadores en Miami o desde la Sección de Intereses de los EE.U. en la Habana, de inmediato “Amnistía Internacional”, grita, llora y exige una condena contra el gobierno revolucionario.

Todo lo contrario pasa cuando el hecho ocurre en los propios EE.UU. o en algún de país de la Unión Europea.

El pasado 29 de abril, miles de españoles salieron a las calles en más de 50 ciudades, en rechazo por lo que está llevando a cabo el flamante presidente Mariano Rajoy, el mismo que criticó hasta la saciedad al gobierno de Zapatero y resulta que lo ha hecho peor, al aumentar el desempleo y proponiendo nuevos recortes presupuestarios para la salud pública y la educación, con tal de hacerle gracias a los banqueros de la Unión Europea.

El pasado jueves 26 de abril en New York, la policía llevó a cabo arrestos masivos contra los llamados “Ocupantes de Wall Street”, durante una jornada de protestas de estos para denunciar la falta de pagos de los créditos estudiantes, que ya asciende a la suma de un billón de dólares.

Esposados y a empujones en los mejores casos, y a golpes y porrazos en otros, algunos fueron conducidos en carros enrejados para estaciones de policía y otros para las oficinas del FBI, donde han sido presionados, amenazados y chantajeados, en unos casos para que desistan de sus reclamos y en otros intentándolos reclutar para que trabajen secretamente para los oficiales del FBI, con el objetivo de conocer planes, quienes son los líderes, problemas que tienen los grupos y otros aspectos, con el propósito de dividirlos y evitar que ese movimiento se convierta en una fuerza política contra el sistema capitalista norteamericano.

Pero ante esto no hay una sola palabra de la célebre organización “defensora de los derechos humanos” en Cuba, Venezuela o China, como tampoco la férrea “luchadora por la libertad” la representante Ileana Ros Lehtinen, o el senador Marco Rubio han abierto la boca contra los abusos y la falta de libertad de expresión que se manifiesta contra sus conciudadanos, incluso algunos de sus votantes o familiares cercanos de estos. A fin de cuenta esos que protestan son unos “revoltosos”, no “disidentes” como los cubanos asalariados de Miami.

Así es como se defienden los derechos en ese mundo.

Un pensamiento en “Por qué el silencio de Amnistía Internacional.

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