La candanga de Miami.


Arthur González.

Con el dolor y rabia aun frescos por el papelazo que hicieron antes y durante la visita del Papa Benedicto XVI, la mafia anticubana de Miami continua con el viejo disco, ya rallado por su reiteración, tratando de que la gente se trague el cuento de que la contrarrevolución que ellos sufragan en Cuba, es reprimida por el régimen.

¿No habrán visto allá en la calle 8 y en el café Versalles el desfile domincal de sus asalariadas por la 5ta Avenida habanera, cual si fueran estrellas de Hollywood, seguidas y asediadas por las cámaras y micrófonos de 100 periodistas de 37 medios de prensa internacional, sin que nadie las reprimiera? Hasta cuándo van a seguir engañando a la gente con el cuento de la represión. Sigue leyendo

La verdadera cara del Imperio.


Arthur González.

Tras la visita del Santo Padre Benedicto XVI a Cuba, los cubanos y cubanas hemos podido corroborar algo que sabemos desde hace más de un siglo, que los yanquis quieren apoderarse de nuestra Isla a toda costa.

Desde el triunfo de la Revolución popular en 1959, que derrocó al tirano Fulgencio Batista sin ayuda exterior, los norteamericanos han hecho lo humano y lo divino por derrocar a Fidel Castro, llegando a planificar más de 600 planes para asesinarlo con tal de lograr sus propósitos. Nos han invadido, bombardeado nuestros campos y ciudades, asesinado diplomáticos, pescadores, soldados de guarda fronteras, volado aviones civiles, quemado cines, teatros, tiendas, introducido plagas y enfermedades, sin poder alcanzar sus deseos. Sigue leyendo

Nueva tergiversación de la contrarrevolución.


Arthur González.

La más reciente campaña de la contrarrevolución interna en contra de la visita de Benedicto XVI parece que será la supuesta irreverencia de algunos asistentes a las misas.

En este sentido, el contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas declaró a la radio emisora subversiva de Miami, “que en la Plaza de la Revolución había muchas personas que no tienen nada que ver con la religión y estaban sentadas en el piso, hablando de manera irreverente pero los creyentes si estaban siguiendo la misa”. Sigue leyendo