¿Intromisión o anexión?


Arthur González.

Al conocer que en el recién concluido encuentro del llamado Estado de Sats, que organiza Antonio González Rodiles Fernández, volvió a estar presente un diplomático de la Sección de Intereses de los EE.UU. en la Habana, me asaltó la duda del por qué el monitoreo de los diplomáticos norteamericanos en este tipo de evento. Algo no huele bien, pues cuando los yanquis le dan tantas vueltas a un pastel es que les interesa comérselo, eso lo prueba la historia mundial, no solo la de Cuba que tiene ejemplos de sobra.

En esta ocasión, según el vocero Orlando Pardo Lazo, hizo acto de presencia el 2do jefe de la Sección de Intereses norteamericanos, Charles Barclay, algo totalmente inusual en las normas diplomáticas, aunque el pretexto fuera sobre los supuestos intercambios culturales entre Cuba y Estados Unidos.  ¿Acaso se pueden cree que los cubanos no sabemos perfectamente bien que el gobierno norteamericano es quien impide ese intercambio entre los dos pueblos y lo tienen incluso recogido en sus leyes?

¿A quién le quieren hacer ese cuento? Si el 2do jefe de la SINA estaba presente es porque ya había sido informado por su subordinado el 1er secretario Joaquín Monserrate, quien ha participado en dos ocasiones anteriores. La presencia de Barclay más se parece a un control, a partir de los criterios comentados por su empleado, que a otra cosa.

Quizás González Rodiles esté solicitando un “dinerito” de los 20 millones aprobados por Barack Obama para el trabajo sucio o de subversión contra Cuba en este año fiscal y por tanto el jefe tenga que ver con sus propios ojos de que se trata, para evitar otra de las tantas estafas que les ha hecho la llamada “disidencia” cubana.

Barclay ya ha estado presente en otros actos públicos de la contrarrevolución, especialmente en la observación directa a las llamadas “Damas de Blanco o de Verde” por el gusto a ese color de los billetes en que les pagan desde Miami. Por tanto, su presencia en el Estado de Sats pudiera estar relacionado con el control para decidir si aflojan la plata o no.

Algo interesante es que en esta oportunidad también estaban presentes varios contrarrevolucionarios, entre ellos Yoani Sánchez Cordero y su esposo,  además de Orlando Pardo Lazo, funcionario de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba que dirige el escritor y etnólogo Miguel Barnet.

Pardo Lazo recibió hace pocos días una andanada de calificativos del director de Cine, Eduardo del Llano, donde le llamó pederasta por 7 veces en su respuesta a una crítica mordaz sobre el filme de Del Llano titulado Vinci.

Barclay fue, vio y seguro se convenció de que en ese grupo flotaba el espíritu del anexionismo, por tanto quizás podían aflojarle alguna “platica” para tratar de fortalecerlo y hacer realidad su sueño de apoderarse nuevamente de Cuba.  Entonces ¿fue intromisión en nuestros asuntos o cuestión de anexionismo?

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