El gusto por el mal gusto


Arthur González.

La afirmación de Ernesto Santana Zaldívar, publicada en el sitio Cubanet el pasado 5 de marzo, de que  “Es difícil encontrar en el panorama del rock cubano de los últimos años un grupo que haya sonado tanto con su música como con sus anécdotas que Porno para Ricardo”, demuestra realmente la falta de clase que tiene la contrarrevolución cubana asalariada del gobierno norteamericano.

Solo con interpretar el nombre del grupo “Porno para Ricardo” se puede medir la proyección del mismo. Si al nombre le sumas la actitud social de su director Gorki Águila, adicto a las drogas duras que en ocasiones lo hacen cantar desnudo y mantener una vida social marginal, de lo que sus propios vecinos pueden dar fe, incluidos los que no comparten con muchas de las actividades políticas de la revolución, ya puedes sacar tus propias conclusiones.

No creo que exista una persona con decencia en este mundo que comparte en una actividad con un personaje como él. Si fuera lo contrario por qué no ha podido tener una plaza en México durante sus visitas a ese país.

A Gorki  lo conocieron algunos diplomáticos norteamericanos hace  tres años, cuando quisieron ofrecer una fiesta y no encontraron un grupo que les cobrara poco dinero, apareciendo en escena el mencionado “personaje”. Para hacerle la gracia a los que pagan, interpretó varios textos de contenido contrarrevolucionario y aunque su calidad dejaba mucho que desear, como si fuera un buen bufón alegró la noche de los que nos odian desde el siglo XVIII. Es así como se vincula Gorki con los norteamericanos y un poco después con la crema y nata de la contrarrevolución tradicional.

En Cuba existen excelentes músicos graduados de nivel superior que cultivan el rock. Se abrió hace dos años un centro nocturno denominado Submarino Amarillo en honor a los Beatles, donde la música tiene un componente de Rock y otro espacio para rock desde el rock duro hasta los más contemporáneos en el antiguo cine Maxim. En los dos locales actúan las mejores bandas de rock cubanas y en las que Porno para Ricardo no puede hacerlo por falta de calidad profesional, independientemente de su pensamiento político.

En Cuba  si algo abunda es la cultura por la buena música y el alto oficio que se enseña en nuestras escuelas de arte, prueba de ello son los muchos Grammy obtenidos por cubanos.

Por eso la afirmación politizada y con malsana intensión de Santana demuestra el gusto por el mal gusto. Esa es la diferencia.

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