Dios los cría y el diablo los une.


Arthur González.

Así pudiera clasificarse la próxima visita del primer ministro israelita Benjamín Netanyahu a los EE.UU., donde será recibido con bombos y platillos por su homologo Barack Obama.

El motivo de la presencia del mandatario israelí en Washington no puede ser otro que definir el momento en que atacarán la central nuclear iraní; por supuesto después de las elecciones presidenciales norteamericanas a finales de 2012. Está claro que a los yanquis no les conviene que Netanyahu tome una decisión unilateral en un año electoral, lo que pudiera hacerle peligrar a Obama su reelección, sumado el rechazo de millones de personas.

Israel cuenta como aval los dos ataques ejecutados años atrás en esa zona contra Iraq primero y contra Siria después, pero eran otros tiempos y la situación en el Medio Oriente estaba bajo control. Sobre esas dos acciones violatorias del derecho internacional y consideradas como terrorismo de Estado, no hubo mucho revuelo. Los yanquis se encargaron de acallar los reclamos mundiales y el Consejo de Seguridad de la ONU ni se sonrojó por dichos actos.

Una vez más se puso de manifiesto que cuando el Imperio ruge los demás se agachan; pero ahora se les pudiera complicar la situación por la postura que han asumido la República Popular China y Rusia, sobre todo después que ambos países no tuvieron la suficiente visión para prever que su no objeción a las sanciones contra Libia, propuestas ante el Consejo de Seguridad, le daría la llave a los EE.UU. y a la OTAN para masacrar a ese pueblo, bajo el manido pretexto de “ayudar a civiles  a los que se les violaban sus derechos humanos”.

Además, con la República Islámica de Irán el cuento es otro. Tanto Israel como los yanquis saben que una acción de ese tipo desataría una guerra de alcances impredecibles en el Medio Oriente, y afectaría muchos intereses económicos en la zona, desestabilizaría la zona y pudiera involucrar a millones de personas en el mundo que defenderían a Irán del ataque israelí, incluidos los palestinos que no dudarían en sumarse a cualquier respuesta por ser ellos mismo víctimas constantes de los crímenes israelitas.

Más le valdría a Obama que aconsejara a Benjamín, su ahijado predilecto, de que no se lance al vacio en estos momentos, y quizás en reciprocidad Netanyahu  lo aconseje de cómo canjear al judío Alan P. Gross, detenido en Cuba por ejecutar acciones de subversión contra el gobierno cubano al servicio de los intereses norteamericanos, para que no termine sus días tras las rejas en la isla caribeña.

En asuntos de canje los israelitas tienen suficiente experiencia, y pudieran ayudar a los norteamericanos a no dejarse arrastrar por las pasiones de la mafia anticubana de Miami y tomar más en cuenta la razón de que es factible e incluso útil el cambio de un judío por 5 cubanos, que ya han cumplido 12 años por luchar contra el terrorismo llevado a cabo por los EE.UU. contra Cuba.

2 pensamientos en “Dios los cría y el diablo los une.

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