Ausencia de Vergüenza y manipulación mediática.


Arthur González.

La orfandad de la contrarrevolución interna cubana, creada, entrenada y financiada desde los EE.UU. ha llegado a límites insospechables.

El 23.02.2012 la autotitulada “presidenta” de las Damas de Blanco, Berta Soler, acaba de protagonizar uno de los más bochornosos episodios del año, nada menos que la conmemoración de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, convertido por obra y gracia de la mafia miamense en “mártir” de la causa contrarrevolucionaria, a pesar de los pésimos antecedentes penales y su repudiable conducta social.

Vergüenza le debería dar a todas las llamadas Damas de Blanco por la manipulación que están llevando a cabo, mientras que la madre Orlando Zapata, Reina Luisa Zapata está conociendo lo que es realmente el ambiente de Miami, a donde fue llevada soñando en convertirse en una figura adorada y querida de la comunidad cubana y de los máximos dirigentes de la FNCA, MAR, y otras organizaciones contrarrevolucionarias, incluida la Congresista Ileana Ros-Lehtinen, que estimularon e insuflaron aliento desde allá para que Reina continuara sus actividades provocativas, haciéndola una víctima del sistema revolucionario cubano.

Remordimiento por lo que inventaron deben sentir Berta Soler y sus asalariadas, pues mientras ellas en la Habana viven sin trabajar, cobrando salarios que le remesan desde Miami, Reina Luisa está limpiando pisos, cuidando ancianos y ayudando al resto de sus 10 familiares que la acompañan en su “exilio” norteamericano y que no han encontrado trabajo fijo para gozar de ese “paraíso terrenal” devenido en infierno para la holguinera que disfrutó de la fama fabricada por los yanquis, mientras le fue útil para sus campañas anticubanas.

Ahora Reina lloriquea ante las cámaras de la CNN buscando apoyo de los que la hicieron “disidente”, y estimularon para que insistiera con su hijo en huelga de hambre, que no desistiera de la misma, lo que le causó la muerte a pesar de los esfuerzos de los médicos cubanos, atención sanitaria que no tuvo que pagar debido a la gratuidad de nuestro sistema de salud para todo el pueblo, aunque no simpatice con la Revolución.

Al final Reina se quedó sin el hijo, sin fama y sin dinero, solo la triste realidad la acompaña en Miami, un sistema capitalista que solo considera y quiere al que tiene dinero. Brillan por su ausencia Ileana Ros, Silvia Iriondo, Ninoska Pérez, los Díaz Balart y otros tantos que le hicieron creer que a pesar de ser negra y pobre, era igual que ellos. Lamentable lección le dio la vida.

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