Detienen fuerzas de seguridad vaticanas a pacíficos protestantes.


Arthur González.

El 14.01.2012 la agencia de prensa italiana ANSA informó que fuerzas de seguridad del Vaticano detuvieron a varias personas que protestaban pacíficamente en la Plaza San Pedro en Roma.

Las casi cien personas que protestaban frente a las instalaciones donde trabaja y reside el Santo Padre, Benedicto XVI, lanzaban consignas como “no a la violencia”, “libertad” y otros más directos contra la propia iglesia, tales como “iglesia  corrupta”, “Papa criminal” y que “el Vaticano pague impuestos como todos”.

Los detenidos tienen varias nacionalidades, pues la crisis económica es global y afecta por igual a casi todos los países del mundo, en primer lugar a los EE.UU. que hoy cuenta con 14 millones de desempleados.

Llama la atención el silencio de otras agencias de prensa sobre el hecho, especialmente las de Miami y de algunos jerarcas de la iglesia. Seguramente otra tónica hubiese tenido el tratamiento mediático si las detenciones fuesen en Cuba, entonces la alharaca desde la Florida, Washington, Madrid o Praga, alcanzarían otras dimensiones.

Recuerdo que el 17 de julio del 2011, ocho mujeres pagadas desde los EE.UU. con parte de los 20 millones de dólares aprobados por el presidente Barack Obama para la subversión en Cuba, visitaron el Santuario de la Virgen del Cobre, en la provincia de Santiago de Cuba. A la salida del templo quisieron hacer una provocación contra el proceso revolucionario, el que tuvo su cuna precisamente en esa provincia oriental del país y recibieron una respuesta de los pobladores del lugar que son simpatizantes de la Revolución.

De inmediato y haciendo uso de los medios técnicos entregados por la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba para esos fines, se comunicaron con miembros de la contrarrevolución de Miami y mintiendo una vez más relataron la acción a su conveniencia, al asegurar que fueron golpeadas por fuerzas represivas. Ninguna pudo demostrar nada de lo afirmado, pues de ser cierto el cuento lo hubieran tenido que hacer desde una sala de terapia en el Hospital.

Sin embargo, en el acto el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba calificó de “indigna e injustificable” la agresión ocurrida, a pesar de que no contaba con las pruebas y solo tenía la información de las provocadoras.

Por eso me llama la atención que nadie defendiera con la misma vehemencia a los indignados frente al Vaticano, que no se reclame la puesta en libertad inmediata de los mismos, ni se afirme que fueron golpeados de forma “indigna e injustificable.”

Así de simple son las cosas cuando se trata de empañar la imagen de Cuba. Rápidamente el dinero mueve a la maquinaria propagandística y a ella se suman los que no aceptan que esta pequeña Isla se enfrente al Imperio más poderoso de la humanidad y además resista victoriosa sus múltiples embates.

Esperemos pues la visita del Santo Padre y veremos que están preparando los contrarrevolucionarios para intentar ensombrecerla.

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