Dinero contra provocaciones.


Arthur González

El 22.09.2011 el sitio contrarrevolucionario Diario de Cuba publicó un artículo donde asevera que el régimen amenaza con reprimir a las Damas de Blanco en el día de la virgen de La Merced, según declaraciones de su presidenta, la “distinguida dama de la sociedad Habanera del municipio de Centro Habana”.

No sabemos a ciencia cierta cuánto dinero reciben los medios de prensa que se han seleccionado para mantener la campaña de mentiras contra Cuba, pero lo cierto es que la estrategia imperial es clara, precisa y reiterada. Los cubanos la conocemos bien e incluso estudiosos norteamericanos como Jon Elliston han investigado y publicado sus resultados, como las campañas publicitarias que se hicieron antes y durante la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos en 1961, donde la Voz de las Américas jugó un papel principal en esa batalla desinformativa, lo que está probado en los propios documentos desclasificados por el gobierno norteamericano, como el archiconocido “Program of Covert Action Againts the Castro Regime”, firmado por el entonces presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960.

Ya desde esa fecha del siglo pasado los EE.UU. asignaron millonarios presupuestos para desinformar a la opinión pública internacional y tratar de confundir al pueblo cubano.

Ejemplos sobre esta manida forma de actuar de los yanquis se sobran. El caso de los pretextos falsos para invadir a Irak lo reafirman, donde el presidente George W. Bush acusó públicamente con toda la maquinaria mediática a su servicio, de que ese país contaba con armas de exterminio masivo. ¿Acaso se les ha olvidado a ciertas personas o es que el dinero que reciben del presupuesto actual aprobado de 20 millones para su Guerra Sucia contra Cuba los hace seguir mintiendo, en busca de un argumento para pedir la intervención humanitaria en la Isla?

¿No se acuerdan de la propuesta en 1962 del General L.L. Lemnitzer, quien fuera el Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor de EE.UU. al entonces Secretario de Defensa, de nueve tareas para justificar una invasión a Cuba, documento desclasificado que revela las monstruosas acciones de terrorismo que pretendían realizar para apoderarse de esta Isla?

Nada ha cambiado; los norteamericanos embriagados con sus victorias en el Medio Oriente, sueñan con su histórico propósito de convertir a Cuba en otro Estado más de la Unión, tal y como lo han soñado todos sus presidentes desde el siglo XIX.

Ahora les tocó a las mercenarias de blanco llevar la bandera para las campañas sobre la supuesta represión. Ninguna puede demostrar golpes, heridas y fracturas, cada día están más gordas y rechonchas, solo hay que ver las fotos y videos que se toman con los medios entregados por su cuartel general, la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana, SINA. Las caras redondas, la abundante grasa acumulada en el abdomen, papadas y glúteos hablan por sí solo. Qué las compre quién no las conoce y se crean que realmente son víctimas. Víctimas son los ciudadanos norteamericanos que con los impuestos que pagan a su gobierno sostiene a ese bando de mercenarias que viven sin trabajar desde hace 30 años, gracias al dinero que reciben desde Miami. Así cualquiera es opositor.

Nada, que vivir del cuento es un negocio redondo en la Habana, sino que lo cuenten los agentes de la Seguridad del Estado, que haciéndose pasar por disidentes conocieron bien como es el libreto que les entregan los diplomáticos norteamericanos y otros enviados especiales que visitan el país como turistas.

Recientemente disfrutamos de varios capítulos de la serie Razones de Cuba, donde algunos de estos, como el supuesto periodista independiente Carlos Serpa, revelaba su verdadera identidad como el agente “Emilio” y los por menores de su carrera como “opositor”, la forma que en trasmitía la información a las emisoras de Miami y otros detalles que reflejan la verdadera cara de la contrarrevolución cubana. Pero parece que esas cosas se olvidan rápido y con las campañas mediáticas actuales tratan de ocultar esta denuncia de hace solo unos meses atrás. Así mismo pasó con la denuncia del año 2003, cuando el entonces presidente de todas las organizaciones de periodistas independientes, el eminente periodista cubano Néstor Baguer, hasta ese momento considerado como una de las principales figuras de la disidencia por la prensa internacional y ONG, desveló su identidad como agente de la seguridad con el seudónimo de “Octavio” desde el año 1962.

No os asombréis si en los próximos días alguna de las actuales Damas de Blanco, se quita su disfraz y denuncia los planes actuales que tiene el imperialismo con ellas, como las preparan y orientan desde Miami y en la propia Sección de Intereses de los Estados Unidos en la Habana, entonces volverá la mentira a estrecharse contra el escudo de verdades de la Revolución cubana y disfrutaremos nuevamente del ridículo papel que juegan los medios de prensa, diplomáticos y demás organizaciones contrarrevolucionarias miamenses.

Paciencia, no se desesperen, el próximo capítulo está seguramente en edición.

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